Seguimiento de los compromisos en materia de CSU

UHC2030 refuerza la rendición de cuentas a través de su «Global UHC Action Tracker» (ACT for UHC), que permite a los defensores de esta causa destacar los logros, identificar las deficiencias e impulsar la toma de decisiones basada en datos empíricos.

¿Qué es el «ACT for UHC»? 

Anteriormente conocido como «El estado del compromiso con la cobertura sanitaria universal (CSU)», el Global UHC Action Tracker (ACT for UHC) de la CSU2030 incluye dos componentes —un informe y un panel de datos— para ofrecer una perspectiva única de múltiples partes interesadas sobre una pregunta sencilla: ¿Están los países cumpliendo sus compromisos en materia de CSU? 

 

¿Cómo mejora «ACT for UHC» la rendición de cuentas? 

«ACT for UHC» tiene como objetivo mejorar la rendición de cuentas identificando las deficiencias y los avances en la implementación de los compromisos con la CSU. También sirve como una poderosa herramienta de promoción para exigir más y mejores medidas que hagan realidad la salud para todos. Está diseñado para complementar otras iniciativas de seguimiento de la CSU, como el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Grupo del Banco Mundial, «Seguimiento de la cobertura sanitaria universal: Informe de seguimiento mundial (GMR)».  

 

Informe

El informe «ACT for UHC» se basa en indicadores estadísticos, análisis de documentos de políticas y la encuesta mundial de la CSU2030 para evaluar los avances hacia la cobertura sanitaria universal e identificar las deficiencias y vulnerabilidades.

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Panel de datos

El panel de datos de «ACT for UHC» ofrece conjuntos de datos exhaustivos, incluida información a nivel nacional, para hacer un seguimiento de la aplicación de los compromisos clave adoptados en la Declaración Política sobre la CSU de 2023.

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Mensajes clave del informe «ACT for UHC» 2025

  • Las bases son sólidas, pero el impacto es desigual. En la mayoría de los países existe un firme compromiso político para dar prioridad a la CSU. Esto se pone de manifiesto en las políticas y planes nacionales de salud con objetivos cuantificables, en el reconocimiento del derecho a la salud en las constituciones y en la adopción de legislación para proteger las condiciones de trabajo y la seguridad de los trabajadores sanitarios. Sin embargo, los avances en la financiación sanitaria —junto con la reducción del gasto de bolsillo y las dificultades económicas— siguen siendo modestos, insuficientes y desiguales. En particular, siguen existiendo grandes disparidades entre los países de ingresos altos y bajos en cuanto al gasto sanitario per cápita.
  • Persisten las disparidades y las desigualdades. Entre los distintos países, siguen existiendo marcadas diferencias en la cobertura de los servicios, los paquetes de prestaciones sanitarias, la densidad del personal sanitario y las estrategias de salud digital. También persisten importantes desigualdades dentro de los propios países, especialmente entre los hogares más ricos y los más pobres y entre las personas que viven en zonas urbanas o rurales. Además, los avances en materia de igualdad de género en la salud han sido limitados. Estas brechas, combinadas con los lentos avances en la gobernanza inclusiva y participativa, siguen socavando el objetivo de no dejar a nadie atrás.
  • La CSU fomenta la resiliencia frente a las emergencias sanitarias. El vínculo entre la CSU y la seguridad sanitaria nunca ha sido más evidente. A medida que los países refuerzan su capacidad para prevenir, detectar y responder a las emergencias de salud pública de conformidad con el Reglamento Sanitario Internacional, muchos están integrando también la salud en sus estrategias nacionales sobre el clima, reconociendo que proteger la salud de las personas e invertir en sistemas de salud equitativos, resilientes y sostenibles es fundamental para proteger nuestro futuro colectivo.
  • Es esencial disponer de mejores datos. Las limitaciones de datos para identificar a quienes se quedan atrás siguen siendo una importante restricción. La falta de datos desglosados sobre el uso de los servicios de salud (por ejemplo, por género y estratos socioeconómicos) dificulta el diseño de intervenciones equitativas y el seguimiento de los avances, lo que complica garantizar el acceso universal a las poblaciones marginadas y vulnerables.

Mientras nos preparamos para la próxima reunión de alto nivel de las Naciones Unidas sobre la CSU en 2027, debemos recordar que no existe un único camino hacia la CSU. Cada país debe adaptar su enfoque a su contexto específico y a las necesidades de su población. Garantizar el acceso a los servicios de salud esenciales sin dificultades económicas requiere reconocer que la CSU no es un destino, sino un viaje, que evoluciona con los cambios demográficos, las necesidades de la población y la carga de morbilidad. Incorporar la equidad y la inclusión en el núcleo de este viaje es esencial para hacer realidad la promesa global de salud para todos.

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Recursos útiles