Participación de los líderes locales

Los gobiernos locales son los primeros en intervenir y los aliados más cercanos a la hora de prestar servicios sanitarios y comprender las necesidades de la comunidad. Por eso, UHC2030 apoya los esfuerzos de las autoridades locales para construir ciudades solidarias que no dejen a nadie atrás.

Los gobiernos locales son los primeros en intervenir y los aliados más cercanos a la hora de prestar servicios sanitarios, y se encuentran en una posición privilegiada para comprender las necesidades de sus comunidades. 

Dado que más de la mitad de la población mundial reside actualmente en zonas urbanas, las ciudades son motores del crecimiento económico y la innovación, y tienen el potencial de liderar la lucha contra las desigualdades en materia de salud, la creación de sistemas de salud resilientes y el fomento de políticas inclusivas para avanzar hacia la cobertura sanitaria universal. 

Por eso, en colaboración con CGLU, la CSU2030 apoya los esfuerzos de las autoridades locales para construir ciudades solidarias que no dejen a nadie atrás. 

Para transformar los compromisos globales en realidades locales, instamos a las autoridades locales a:

  • Construir sistemas de salud locales equitativos, resilientes al clima y sostenibles: Invertir en atención primaria de salud para construir sistemas resilientes que prioricen la equidad, la asequibilidad y la accesibilidad. Priorizar la integración intersectorial en las estrategias de salud urbana, incluyendo el transporte, la vivienda, la educación, la seguridad alimentaria y las medidas de adaptación climática, para hacer frente a las amenazas emergentes para la salud.
  • Abogar por un mayor empoderamiento por parte de los gobiernos centrales con la asignación de fondos adecuados: Abogar por la revisión o el desarrollo de marcos legales para garantizar que los gobiernos tengan la jurisdicción y el mandato para promover la equidad en salud en las zonas urbanas. Aumentar los presupuestos municipales para la salud urbana con mecanismos fiscales innovadores y financiación externa para diseñar estrategias de salud a medida, asegurando que los recursos se ajusten a las necesidades locales.
  • Proteger e invertir en el personal sanitario y asistencial: Garantizar condiciones de trabajo seguras y dignas. Asegurar salarios justos y la igualdad salarial por un trabajo de igual valor. Ofrecer oportunidades de crecimiento profesional, con especial atención al apoyo a las mujeres y a los trabajadores migrantes.
  • Institucionalizar la participación social y las plataformas multisectoriales: Formalizar la participación de las partes interesadas en la gobernanza sanitaria para garantizar la rendición de cuentas y la pertinencia, y fomentar la confianza. Establecer plataformas para el diálogo continuo entre los sectores gubernamentales, la sociedad civil, las comunidades, el mundo académico y las partes interesadas del sector privado.
  • Impulsar la igualdad de género: Garantizar la representación de las mujeres en los puestos de liderazgo y en la toma de decisiones. Diseñar políticas que aborden las necesidades de salud específicas de cada género. Promover sistemas de salud sensibles al género mediante la integración de la perspectiva de género en las políticas, los programas y los presupuestos de salud para eliminar las barreras que impiden que las mujeres, las niñas y las personas con identidades de género marginadas accedan a servicios de salud de calidad.

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