Participación de la sociedad civil
El Mecanismo de Participación de la Sociedad Civil (CSEM) de la Cobertura Sanitaria Universal para 2030 (UHC2030) da voz a la sociedad civil para garantizar que las políticas de cobertura sanitaria universal sean inclusivas y equitativas, y que se preste atención a las poblaciones más marginadas y vulnerables, de modo que nadie se quede atrás.
La consecución de la cobertura sanitaria universal debe contar con la participación de la sociedad civil para garantizar que nadie se quede atrás. Animamos a todos los defensores de la sociedad civil a integrar la promoción de la cobertura sanitaria universal con el fin de reducir la fragmentación y la competencia entre las iniciativas sanitarias, promover sistemas de salud más sólidos y fomentar un enfoque de la salud basado en los derechos humanos.
Para lograr un progreso real, coherente y sostenible hacia la cobertura sanitaria universal, la comunidad internacional debe considerar inversiones más sólidas en el trabajo de la sociedad civil y las comunidades en materia de cambio de políticas, movilización de recursos y rendición de cuentas. - Rosemary Mburu, Waci Health
El Mecanismo de Participación de la Sociedad Civil (CSEM) da voz a la sociedad civil en el marco de la CSU2030 para garantizar que las políticas de cobertura sanitaria universal sean inclusivas y equitativas, y que se preste una atención sistemática a las poblaciones más marginadas y vulnerables, de modo que nadie se quede atrás. Con más de 1300 miembros de todo el mundo, el CSEM fomenta la representación de la sociedad civil en los diálogos clave a nivel mundial, regional y nacional para lograr políticas y programas de cobertura sanitaria universal equitativos e inclusivos. Su Grupo Asesor, compuesto por 18 líderes de la sociedad civil, ayuda a establecer las prioridades de los grupos de interés y actúa como centro técnico. El CSEM colabora estrechamente con la Secretaría de la CSU2030 y le brinda un apoyo fundamental, contribuyendo a garantizar una sólida asociación, colaboración y alineación con otros grupos de interés de la CSU2030. Está copatrocinado por Management Sciences for Health y WACI Health.
1. No dejar a nadie atrás
La sociedad civil suele ser la más indicada para llegar a las poblaciones clave más vulnerables y marginadas, representarlas y dar prioridad a sus necesidades. Es una voz fundamental para garantizar que todas las personas tengan igualdad de acceso a servicios sanitarios esenciales de calidad, estén informadas sobre las políticas sanitarias y participen en la toma de decisiones.
2. Aumentar la financiación pública destinada a la salud
Para garantizar la cobertura sanitaria universal, fortalecer los sistemas de salud, reducir los gastos a cargo del paciente y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible:
- Los gobiernos nacionales deberían aumentar progresivamente su inversión en salud, ya sea asignando al menos el 15 % de su presupuesto anual a la salud, o hasta el 5 % de su PIB anual en concepto de gasto público en atención sanitaria, según sea apropiado en cada contexto. Este aumento del presupuesto para la salud debería obtenerse mediante mecanismos de financiación mancomunada obligatorios y equitativos (como la mejora de la recaudación de impuestos y la creación de un seguro social de salud), de modo que todas las personas reciban servicios según sus necesidades.
- Los gobiernos nacionales deben dar prioridad a la atención primaria vinculada a paquetes de atención esenciales definidos en función de las necesidades y prioridades a nivel nacional requeridas para cumplir la meta 3.8.1 de los ODS. Esto implica desarrollar un plan concreto para garantizar la eliminación de los pagos directos en efectivo como medida urgente.
- Los gobiernos donantes deben proporcionar financiación en consonancia con los planes de los países, los principios de eficacia de la ayuda y la recomendación de la OMS de que los niveles de financiación no sean inferiores al 0,1 % del PNB. Esto es fundamental en entornos frágiles y afectados por conflictos, donde gran parte del sistema sanitario se sustenta en la ayuda exterior. Los donantes deben seguir apoyando a los países de bajos ingresos para colmar importantes déficits financieros. La comunidad internacional debería ayudar a los países a ampliar su margen de maniobra fiscal combatiendo prácticas como la evasión y la elusión fiscales, y eliminando las condiciones de política macroeconómica perjudiciales.
3. Mejorar la participación de las organizaciones de la sociedad civil y los ciudadanos, así como la transparencia y la rendición de cuentas a todos los niveles
La sociedad civil debe participar en los procesos de toma de decisiones a todos los niveles, con el fin de facilitar el seguimiento, impulsado por los ciudadanos, de los avances hacia la cobertura sanitaria universal, incluidos el presupuesto sanitario y el cumplimiento de los compromisos. Esto implica la participación en las iniciativas de fortalecimiento de los sistemas de salud a nivel nacional y de distrito, así como la ampliación de la cobertura sanitaria a los grupos más pobres y marginados. Es necesario reforzar la rendición de cuentas impulsada por la sociedad civil para mantener la integridad de los sistemas de salud, prevenir la fuga de recursos relacionada con la corrupción y garantizar programas de salud más adecuados, aceptables y sostenibles.
La participación social se menciona en la meta 16.7 de los ODS, la Declaración de Astana (2018), el Manual de la OMS sobre participación social (2021), las Declaraciones Políticas sobre la cobertura sanitaria universal de 2019 y 2023, y la Resolución de la Asamblea Mundial de la Salud (AMS) para institucionalizar la participación social en favor de la CSU, la salud y el bienestar (2024). Más información en la página web del CSEM aquí.
4. Invertir en el personal sanitario y asistencial
El logro de la cobertura sanitaria universal depende de la disponibilidad, la accesibilidad y la capacidad de los profesionales sanitarios y asistenciales —en el ámbito de la atención primaria— para prestar servicios sanitarios de calidad y centrados en las personas. Es fundamental garantizar que se destinen fondos sanitarios suficientes a la formación y el desarrollo de capacidades de los trabajadores sanitarios y asistenciales comunitarios y de primera línea, de modo que puedan contribuir a la prestación de servicios sanitarios inclusivos, integrales y equitativos, especialmente a las poblaciones marginadas y vulnerables.